Con la llegada del verano resurge uno de los mitos más populares: pensar que una cerveza bien fría es una buena opción para hidratarse. Nada más lejos de la realidad. Juntar alcohol y calor no solo es una mala idea, sino que puede ser peligroso.
Aunque de forma inmediata pueda aportar una sensación momentánea de alivio, el alcohol interfiere en la capacidad del organismo para regular su propia temperatura. Al provocar vasodilatación, hace que el cuerpo pierda agua mucho más rápido de lo normal. A esto se suma que disminuye nuestra percepción del riesgo ante los efectos del sol y aumenta la probabilidad de llevar a cabo conductas poco seguras.
Ante las altas temperaturas, los expertos lo tienen claro: la alternativa más eficaz para mantenerse hidratado es el agua. A continuación, respondemos a las preguntas más frecuentes sobre la hidratación en verano.
Beber alcohol para combatir el calor es contraproducente e, incluso, peligroso
El alcohol es diurético: nos hace ir más al baño, reduce la capacidad de sudar, eleva la temperatura del cuerpo y nos deshidrata. Al perder agua y sales esenciales, el corazón se acelera para intentar compensarlo, lo que genera un mayor gasto energético y aumenta la sensación de calor. Todo lo contrario de lo que necesitamos en verano.
“El alcohol deshidrata y dificulta que bajes tu temperatura corporal. Es diurético – se pierde más líquido al orinar- y dilata los vasos sanguíneos -sudas más-, quitándote agua justo cuando más la necesitas. Aunque una cerveza fría dé sensación de alivio, en realidad impide que el cuerpo se enfríe bien”, señalan desde el Hospital Clínic de Barcelona. Además, una persona que bebe alcohol puede indicar peor los signos iniciales de deshidratación o agotamiento por calor, como mareo, debilidad, cefalea confusión
En la misma línea, el secretario del Colegio Profesional de Dietistas-Nutricionistas de Cantabria (CODINUCAN), Iñaki Elío Pascual, explica que el alcohol puede favorecer la pérdida de líquidos, alterar la percepción de riesgo y aumentar la probabilidad de conductas poco seguras, como exponerse más tiempo al sol o retrasar la búsqueda de sombra.
Asimismo, no se debe entrar en el agua (mar o piscina) tras consumir alcohol por el alto riesgo de ahogamiento, ni mucho menos ponerse al volante.
“Por tanto, la recomendación es clara: durante episodios de calor intenso, especialmente si se está al sol, en fiestas, en la playa, en terrazas o haciendo actividad física, el alcohol debe evitarse o limitarse al máximo. Si se consume, debe alternarse con agua, beberse despacio, acompañarse de comida y nunca utilizarse como sustituto de la hidratación”, aclara Iñaki Elío.
Consumir bebidas con cafeína siempre con moderación
Durante años se ha repetido que el café “deshidrata”, pero la evidencia científica actual matiza mucho esa afirmación, explica Iñaki Elío Pascual, secretario del Colegio Profesional de Dietistas-Nutricionistas de Cantabria. Así, en personas habituadas al consumo de café o té, una ingesta moderada no parece producir una deshidratación.
Sin embargo, esto no quiere decir que cualquier bebida con cafeína sea recomendable en una ola de calor. “Hay que diferenciar un café o un té en cantidad moderada de un consumo elevado de cafeína, bebidas energéticas o refrescos con cafeína y mucho azúcar. El exceso de cafeína puede aumentar la diuresis en algunas personas, producir nerviosismo, palpitaciones, molestias digestivas o interferir con el sueño. Y dormir mal durante una ola de calor, también empeora la tolerancia al calor”, recalca este experto.
La mejor opción para hidratarse en días de temperaturas muy altas, especialmente en personas vulnerables, siempre es el agua. “No es necesario demonizar el café, pero tampoco presentarlo como la mejor opción para hidratarse”, indica este experto.
Como consejo, la doctora Isabel Solares, especialista en Medicina Interna de la Clínica de Navarra (CUN), recomienda beber un vaso de agua después de tomar un café, una práctica común en países mediterráneos que ayuda a mantener una correcta hidratación.
Lo más aconsejable ante episodios de altas temperaturas es beber agua
La bebida de referencia para hidratarse en días de calor es el agua. Es accesible, no aporta alcohol, cafeína, azúcares ni calorías, y permite reponer el líquido que se pierde a través del sudor. “No hace falta esperar a tener mucha sed, en días de altas temperaturas es recomendable beber con regularidad, en pequeñas cantidades a lo largo del día”, recomienda Iñaki Elío.
No todo el mundo necesite beber exactamente la misma cantidad. Las necesidades cambian según la edad, el peso, la actividad física, la sudoración, la temperatura ambiente, la humedad la alimentación y la presencia de enfermedades o medicación. “Una persona que permanezca en casa, en un ambiente fresco, no necesita lo mismo que alguien que trabaja al sol o realiza ejercicio físico intenso”, ejemplifica el experto.
Para saber si estamos bien hidratados, se puede utilizar esta aplicación que ayuda a calcular de forma más personalizada nuestra necesidad de hidratación. Otra forma sencilla de comprobarlo es observar el color de la orina: si es muy claro o transparente, estamos bebiendo mucha agua; si es de un tono claro o amarillo pálido, la hidratación es la correcta; si empieza a ser amarillo oscuro, es señal de que necesitamos más agua; y si llega a un tono color miel, ya indica un estado de deshidratación.

¿Bebidas frescas o calientes?
La respuesta depende del contexto, pero para la mayoría de situaciones de calor intenso, “las bebidas frescas son la opción más práctica”, aclara el experto. Ayudan a mejorar la sensación térmica, suelen resultar más apetecibles y favorecen que bebamos más.
Además, tomar bebidas frías puede contribuir modestamente a reducir la carga térmica interna, “aunque no sustituye medidas más importantes como evitar el sol, buscar sombra, refrescar la piel, ventilar los espacios o reducir la actividad física en las horas centrales del día.”
Se ha difundido la idea de que las bebidas calientes ayudan a “enfriar” el cuerpo porque aumentan la sudoración. Esto puede tener cierta base fisiológica en condiciones muy concretas: ambientes secos, ropa ligera y posibilidad real de que el sudor se evapore. “Pero en ambientes húmedos, en interiores mal ventilados o cuando la evaporación del sudor está limitada, beber algo caliente puede aumentar la incomodidad y no ser útil”, aclara Iñaki Elío.
Si a una persona le apetece una infusión templada y se encuentra bien, puede tomarla, “pero como consejo general de salud pública es más razonable indicar agua fresca, bebidas sin alcohol y comidas ligeras”, puntualiza Elío.
¿Se puede beber agua fría de golpe?
Otra narrativa frecuente es que beber agua muy fría de golpe puede “cortar la digestión”, provocar un desmayo o generar un choque térmico. “En condiciones normales, beber agua fría no provoca por sí mismo un colapso. El cuerpo está preparado para manejar variaciones de temperatura en los alimentos y bebidas que ingerimos”, señala Iñaki Elío.
Ahora bien, una cosa es desmontar el mito y otra recomendar beber grandes cantidades de agua helada de forma brusca. Tomar mucha agua muy fría de golpe puede causar molestias digestivas, náuseas, dolor abdominal o sensación desagradable, especialmente si la persona está muy acalorada o acaba de hacer ejercicio intenso.
Lo prudente es beber agua fresca, en sorbos regulares, sin esperar a tener sed intensa. Si una persona presenta síntomas de agotamiento por calor y está consciente, se le puede ofrecer agua fresca poco a poco, mientras se traslada a un lugar sombreado o fresco. El experto recuerda que si hay confusión, pérdida de conciencia, piel muy caliente o empeoramiento rápido, “no basta con dar agua: hay que activar la atención sanitaria urgente.”
¿Es malo beber demasiada agua?
Sí, beber agua en exceso puede resultar perjudicial. El organismo necesita mantener una concentración adecuada de electrolitos en sangre para garantizar su funcionamiento. “Cuando se ingiere una cantidad excesiva de agua en poco tiempo, estos minerales se diluyen, lo que altera su equilibrio y puede derivar, como se mencionaba, en una hiponatremia”, señala la doctora Isabel Solares, de la Clínica Universitaria de Navarra (CUN).
Según la experta, este riesgo se eleva durante competiciones deportivas largas o cuando se intenta combatir el calor bebiendo agua de forma masiva. Por ello, la especialista subraya que la clave es hidratarse de manera adecuada, progresiva y con sentido común, sin llegar a forzar el organismo.
Entonces, ¿cuál es la cantidad adecuada que una persona debe beber cada día? Desde la Clínica Mayo de Estados Unidos, indican que un buen objetivo es beber ocho vasos de agua al día. “Sin embargo, algunas personas pueden necesitar menos líquido, mientras que otras pueden necesitar más. Quizás haya escuchado el consejo de que debe beber ocho vasos de agua por día. Es fácil de recordar y es un buen objetivo. Sin embargo, algunas personas pueden necesitar menos líquido, mientras que otras pueden necesitar más. La cantidad de líquido que es mejor para usted depende de algunos factores”, indican.
La comida también es importante para estar bien hidratado
La hidratación no depende solo de lo que bebemos. “Una parte del agua diaria procede de los alimentos, especialmente de frutas, verduras, hortalizas, lácteos, sopas frías y preparaciones con alto contenido acuoso”, puntualiza Elío.
Durante los días de calor, ayudan especialmente alimentos como sandía, melón, fresas, naranja, melocotón, pepino, tomate, lechuga, calabacín, gazpacho, salmorejo, cremas frías, yogur natural o ensaladas. Además de agua, aportan potasio, vitaminas, fibra y compuestos bioactivos. “No son “alimentos milagro”, pero sí encajan muy bien en una alimentación ligera y adecuada para altas temperaturas”, aclara.
También conviene evitar comidas muy copiosas, muy grasas o muy saladas, porque pueden aumentar la sensación de pesadez y dificultar el bienestar térmico. En días de calor extremo, es preferible repartir la alimentación en tomas más ligeras, priorizar alimentos frescos y mantener una buena higiene alimentaria, ya que las altas temperaturas también aumentan el riesgo de intoxicaciones si los alimentos se conservan mal.
Señales útiles para conocer nuestra hidratación: sed, orina y estado general
No existe una única señal perfecta para saber si estamos bien hidratados, pero algunas pistas pueden ayudarnos. “La sed es un mecanismo importante, aunque puede estar disminuida en personas mayores. La orina muy oscura, escasa o con olor fuerte puede indicar que necesitamos beber más. También deben alertarnos síntomas como cansancio inusual, mareo, dolor de cabeza, calambres, confusión o piel muy caliente”, recuerda el secretario del Colegio Profesional de Dietistas-Nutricionistas de Cantabria.
Además, en niños pequeños, personas mayores o dependientes, no basta con decir “que beban cuando tengan sed”. Es recomendable ofrecer agua con frecuencia y comprobar que realmente beben. En personas con insuficiencia cardiaca, enfermedad renal u otras patologías que requieren restricción de líquidos, las recomendaciones deben individualizarse con su equipo sanitario.
These materials were developed in 2026 for the Prebunking at Scale project, with support from the European Fact-Checking Standards Network (EFCSN)/ Estos materiales se elaboraron en 2026 para el proyecto Prebunking at Scale, con el apoyo de la European Fact-Checking Standards Network (EFCSN).
Fuentes
Declaraciones de Iñaki Elío Pascual,secretario del Colegio Profesional de Dietistas-Nutricionistas de Cantabria (CODINUCAN)
Clínica Universidad de Navarra
Clínica Mayo de Estados Unidos
