Catástrofes naturales, plagas, enfermedades, malformaciones durante el embarazo o anuncios de guerras… A lo largo de la Historia, la humanidad ha culpado a los eclipses de los males más diversos, cuando, en realidad, algunos de estos fenómenos simplemente coincidieron con eventos históricos cruciales.
Este falso vínculo impulsó una necesidad: estudiar el cielo y predecir los eclipses. Hacia el siglo VIII a.C., los astrónomos babilonios registraban sistemáticamente los movimientos celestes en tablillas de arcilla. Al analizar siglos de datos, descubrieron una regularidad matemática: el Ciclo de Saros.
Un Saros, explica la Agrupación Astronómica de la Universidad Complutense, es un periodo de 18 años, 11 días y 8 horas. Después de este intervalo, la Tierra, la Luna y el Sol regresan casi exactamente a la misma posición geométrica. Si hoy ocurre un eclipse, es prácticamente seguro que ocurrirá uno casi idéntico un Saros después. Esto les permitió prever a los babilonios cuándo podía ocurrir un eclipse, aunque también los interpretaban como presagios enviados por los dioses.
Durante los años 2026, 2027 y 2028, ocurrirá un fenómeno astronómico en España poco habitual: tres eclipses solares atravesarán la península. Las fechas clave serán el 12 de agosto de 2026, el 2 de agosto de 2027 y el 26 de enero de 2028. Este último no será total, sino anular. Se trata de los primeros eclipses solares totales que se registrarán en la Europa continental en todo el siglo XXI. Además, para la Península Ibérica supondrá el regreso de un eclipse solar total después de más de un siglo de espera, explica Jaime Naves, planetarista del Planetario de Aragón (Huesca): el último ocurrió en 1905.
De acuerdo con este texto publicado en el Servicio de Información y Noticias Científicas (SINC) “si aplicamos los ciclos de Saros, podemos comprobar que los eclipses de 2026 y 2027 tuvieron sus ‘antecesores’ en eclipses totales del 1 de agosto de 2008 (Saros 126) y del 22 de julio de 2009 (Saros 136) respectivamente. Esta última ‘familia’ de eclipses, el Saros 136, es la misma que la del eclipse de México y Hawái de 1991, uno de los más observados del siglo XX, y la del eclipse de 1919, en el que la expedición de Eddington confirmó la teoría de la relatividad general de Albert Einstein.”
¿Qué es un eclipse?
Un eclipse es el fenómeno astronómico que se produce cuando la Luna pasa directamente entre el Sol y la Tierra, indican desde la página web de la NASA. El Sol es unas 400 veces más grande que la Luna, pero también está aproximadamente 400 veces más lejos. Esa coincidencia hace que ambos tengan casi el mismo tamaño aparente en el cielo, permitiendo que la Luna encaje casi a la perfección sobre el Sol durante un eclipse total.
Si desde la Tierra miramos hacia el Sol, la Luna pasa por «delante» de la Tierra cada 28 días. Podríamos pensar entonces que cada mes debería haber un eclipse solar y esto no es así. “Aunque cada mes tenemos luna nueva, los eclipses no se repiten cada ciclo lunar porque la órbita de la Luna no está perfectamente alineada con la de la Tierra alrededor del Sol: el plano en el que orbita la Tierra en torno al Sol y el plano en el que orbita la Luna en torno a la Tierra no coinciden exactamente, sino que están levemente inclinados uno respecto a otro, formando un ángulo de 5 grados. Así que la mayoría de las veces, la Luna pasa un poco por encima o por debajo del Sol visto desde la Tierra”, explican desde el Museo de Ciencias de la Universidad de Navarra.
Existen dos categorías principales de eclipses según el cuerpo celeste que se oculte: los eclipses solares, que ocurren cuando la Luna se interpone entre el Sol y la Tierra, y los eclipses lunares, que suceden cuando la Tierra bloquea la luz del Sol proyectando su sombra sobre la Luna. Dentro de los solares se distinguen cuatro variantes: totales (la Luna cubre por completo al Sol), parciales (solo se oculta una porción), anulares (la Luna está más lejos y deja un «anillo de fuego» visible) e híbridos (cambian entre total y anular según el punto de observación. Desde la Administración Nacional de Aeronáutica y Espacio (NASA, por sus siglas en inglés) indican que los eclipses solares totales duran entre 10 segundos y aproximadamente 7,5 minutos.
¿Por qué nos fascinan y atemorizan los eclipses de sol?
Sencillamente, porque no es un fenómeno que contemplemos todos los días. El número de eclipses que se dan cada año es de entre 4 y 7, incluyendo los de Sol y Luna. “Solares se dan entre 2 y 3 al año”, puntualiza Jaime Naves.
Sin embargo, estos eclipses no siempre son totales. En muchos casos los eclipses son parciales (o incluso penumbrales sólo en los de Luna), y visibles sólo desde una fracción de la superficie terrestre. De hecho, “los últimos eclipses solares totales que se vieron en España fueron el 30 de agosto de 1905 en la Península y el 2 de octubre de 1959 en las Islas Canarias”, se explica en la página web del Museo de Ciencias de la Universidad de Navarra. Esto convierte a los próximos eventos en una de las pocas oportunidades que tendremos de presenciar un eclipse total en nuestro territorio en nuestras vidas.
Aunque hoy entendemos la ciencia detrás de los eclipses, en la Edad Media ver cómo el cielo se oscurecía de golpe desataba un terror absoluto entre campesinos y nobles por igual. Sin embargo, quienes realmente se jugaban la vida eran los astrónomos chinos: fallar en la predicción de un eclipse se castigaba con la decapitación, ya que los emperadores aprovechaban el desconcierto generalizado causado por estos fenómenos para lanzar ataques sorpresa contra sus adversarios.
¿Afecta a la salud? Solo a los ojos
El único riesgo de un eclipse son tus ojos, en caso de que contemples el fenómeno sin la protección adecuada. Lo que sucede, explica Jaime Naves, es que durante un eclipse la luz ambiental disminuye y tus pupilas se dilatan, lo que permite que entre más radiación de golpe, por lo que el daño puede ser aún mayor.
Así, es importante, desde el primer destello, apartar la vista o usar filtros solares adecuados y certificados. “Nada de radiografías, ni negativos de la cámara de fotos, ni mucho menos a simple vista”, señala Jaime Naves. “Tampoco es aconsejable mirar durante mucho rato”, agrega.
Aquí puedes consultar recomendaciones de la Comisión Científica y de Asesoramiento del Trío de Eclipses para saber si tus gafas cumplen con la normativa.
¿Qué relación hay entre los eclipses y los embarazos?
En muchas culturas existe la creencia de que las embarazadas no deben ver un eclipse porque puede causar malformaciones en el bebé. Sin embargo, se trata de un mito sin ninguna base científica.
Eso sí, el calor excesivo en agosto puede ser un problema para las embarazadas (provocando deshidratación o mareos), pero eso no tiene nada que ver con el eclipse en sí.
¿Afectan los eclipses a los animales?
Aquí hay algo de cierto. Jaime Naves explica que el cambio de luz y la bajada de temperatura que se produce cuando la Luna tapa al Sol confunde a los animales, haciéndoles creer que ha llegado la noche antes de tiempo. Así, los animales diurnos piensan que es hora de recogerse y descansar, mientras que los nocturnos creen que es hora de salir.
¿Los eclipses provocan o avisan de castástrofes?
La respuesta es no: ningún estudio científico ni procedimiento alguno ha logrado demostrar que un eclipse provoque ninguna catástrofe. Desde la página web del Gobierno de México explican que antiguamente se creía que los eclipses solares eran señales celestiales que predecían el futuro. “Para muchas de las culturas ancestrales el Sol era venerado como deidad y creador de vida, por lo que todo evento relacionado con él se podía interpretar como un castigo divino y que presagiaba grandes cataclismos”, indican. Sin embargo, Jaime Naves, insiste en que cualquier relación entre este fenómeno y cualquier catástrofe es mera casualidad.
These materials were developed in 2026 for the Prebunking at Scale project, with support from the European Fact-Checking Standards Network (EFCSN)/ Estos materiales se elaboraron en 2026 para el proyecto Prebunking at Scale, con el apoyo de la European Fact-Checking Standards Network (EFCSN).
Fuentes
Jaime Naves, planetarista del Planetario de Aragón
Agrupación Astronómica de la Universidad Complutense,
Administración Nacional de Aeronáutica y Espacio (NASA, por sus siglas en inglés)
Página web del Gobierno de MéxicoRecomendaciones de la Comisión Científica y de Asesoramiento del Trío de Eclipses
