Moderna y Merck han anunciado recientemente resultados positivos de su vacuna contra el melanoma basada en la tecnología de ARN mensajero.
No obstante, ¿estamos hablando de una vacuna que puede prevenir esta enfermedad? ¿Es correcto utilizar el término vacuna? “Científicamente es correcto porque entre los investigadores se habla de vacuna al modularse el sistema inmune, pero es entendible confusión entre el público no científico, ya que no es una vacuna para prevenir el cáncer, sino para tratarlo”, explica Vanesa Abón, gestora de Proyectos Senior de la Fundación Científica de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC).
Por tanto, es conveniente resaltar que estas vacunas no se inocularían en pacientes sanos, como sucede, por ejemplo, con la vacuna de la gripe, sino en personas enfermas. Aquí te contamos qué son, qué no son y cómo funcionan:
¿Qué son y qué no son?
Las vacunas contra el cáncer son un tipo de inmunoterapia que enseña a nuestras células del sistema inmune a detectar y destruir a las células tumorales. Por tanto, no se inocula la vacuna para prevenir, sino para curar. Esto significa que se administrarían en pacientes enfermos. Existen ensayos clínicos en fases más avanzadas de vacunas contra el melanoma, el cáncer de pulmón o el cáncer de colon.
«Las vacunas son sustancias que ayudan a que el sistema inmunitario sepa combatir algo que no pertenece al cuerpo. Estamos más familiarizados con las vacunas que sirven para prevenir algunos tipos de infecciones, como la vacuna contra la gripe. Sin embargo, las vacunas también podrían ser útiles para tratar el cáncer, si la vacuna logra que el sistema inmunitario reconozca y ataque las células cancerosas», explican desde la Asociación Americana Contra el Cáncer.
¿Cómo funcionan estas vacunas?
Cuando se usa como vacuna, el ARNm puede inyectarse en el cuerpo dentro de pequeñas partículas de grasa. Este ARNm entra en las células y les da instrucciones temporales para producir una o más proteínas que se encuentran en las células cancerosas. A continuación, el sistema inmunitario aprende a reconocer esas proteínas como “señales de alerta” y a atacar las células cancerosas en las que se encuentran.
Esta tecnología es fácilmente extrapolable a otros tipos de cáncer. “Ahora mismo se están probando vacunas con esta misma tecnología o similar para tratar el melanoma, el cáncer de cabeza y cuello, y cáncer colorrectal, indica Vanesa Abón. En la página web de la Librería Nacional de Medicina de Estados Unidos se recopila listado de las vacunas para tratar el cáncer que se están investigando: hay más de 300 investigaciones en marcha.
No son universales
Las vacunas de ARNm se pueden diseñar y fabricar rápidamente, lo cual es importante porque las células cancerosas pueden cambiar con frecuencia. «Los científicos podrían diseñar vacunas personalizadas de ARNm que se dirijan a las propiedades únicas de las células cancerosas, llamadas “neoantígenos”, antes de que el cáncer cambie. El sistema inmunitario puede atacar las células cancerosas con neoantígenos sin dañar las células sanas. Debido a que cada cáncer tiene una mezcla única de neoantígenos, este enfoque personalizado puede ser útil», destacan desde la Asociación Americana Contra el Cáncer.
Cabe señalar que lo universal no es la vacuna, puesto que cada tipo de cáncer es diferente. Lo universal es la herramienta, la tecnología ARNn, porque permite diseñar casi cada antígeno que se requiera. Además, «cada vez más, los científicos consideran que el mejor enfoque puede ser utilizar vacunas junto con otras terapias contra el cáncer», señalan desde el Memorial Sloan Kettering Cancer Center (Nueva York, Estados Unidos).
Fuentes
Declaraciones de Vanesa Abón, Gestora de Proyectos Senior de la Fundación Científica de la Asociación Española Contra el Cáncer
Asociación Americana contra el Cáncer
Memorial Sloan Kettering Cancer Center (Nueva York, Estados Unidos)
Página web de la Librería Nacional de Medicina de Estados Unidos
