La sarna, explican desde el canal de salud de la Generalitat de Cataluña, es una enfermedad parasitaria causada por un ácaro cuya hembra excava la piel para formar pequeños túneles en los que depositar sus huevos, lo que provoca irritación, picor intenso y erupciones, especialmente de noche.
Según señala la Clínica Mayo de Estados Unidos, la sarna es un trastorno de la piel que provoca sarpullido con picazón y se debe a pequeños ácaros aradores llamados Sarcoptes scabiei. La picazón intensa ocurre en la zona donde el ácaro está cavando. La necesidad de rascarse puede ser más intensa por la noche.
¿Cómo se contagia?
Se transmite mediante contacto directo y prolongado con la piel de un enfermo o con tejidos, como ropa, toallas o sábanas, que haya utilizado recientemente. «Lo más habitual es que sea necesario un contacto prolongado con una persona contagiada, por lo que la infestación suele darse en el contexto de la familia, la pareja, el grupos de amigos que pasan tiempo juntos, o bien colectivos que conviven en las mismas instalaciones, como residencias universitarias, centros deportivos, residencias, albergues, etc.», indican desde la página web de Farmacia Santamaría (Granada).
Este centro, sin embargo, señala que «aunque es contagiosa, darle la mano a una persona con sarna no nos contagia. De hecho, se necesitan al menos 20 minutos de contacto directo de piel con piel para que haya contagio.» Lo que sí es cierto es que, al no provocar síntomas hasta pasado dos o seis semanas después, podemos estar contagiando a otras personas de nuestro entorno cercano sin darnos cuenta.
Además, al contrario de lo que se piensa, al parásito de la sarna no le gusta la suciedad sino la piel ‘calentita’ de un humano. «Por eso la persona más limpia, más higiénica, que viva en las mejores condiciones del mundo, puede adquirir la sarna igual que cualquier otra», señalan desde Farmacia Santamaría.
¿Cómo se trata la sarna?
La Clínica Universitaria de Navarra (CUN) señala que su diagnóstico se realiza “mediante la observación de la piel en busca de signos característicos como surcos, ampollas o pequeñas burbujas”.
Para tratarla, especifican desde la Clínica Mayo, hay que matar a los ácaros y los huevos usando una crema o pastilla con medicamento. Por otro lado, para prevenir su contagio, es importante mantener una buena higiene y evitar el contagio cercano con personas infectadas.
Eso sí, «es completamente habitual que el picor se prolongue entre dos y cuatro semanas después de haber eliminado el ácaro, porque la reacción inflamatoria que causa el prurito es de naturaleza alérgica y no desaparece de inmediato aunque el parásito ya esté muerto», puntualizan desde Farmacia Santamaría.
Fuentes
Canal de salud de la Generalitat de Cataluña
Clínica Universitaria de Navarra (CUN)
Clínica Mayo de Estados Unidos
Página web de Farmacia Santamaría (Granada).
