La listeriosis es una enfermedad de transmisión alimentaria causada por la bacteria Listeria monocytogenes. “L. monocytogenes es una bacteria Gram-positiva, con forma de bacilo corto, no formadora de esporas, anaerobia facultativa, que se multiplica en un amplio rango de pH y temperaturas, pudiendo multiplicarse incluso a temperaturas de refrigeración”, explican desde AESAN. Por tanto, no se acaba con ella congelando los alimentos antes de su consumo.
La única manera de matar esta bacteria es cocinar los alimentos antes de su consumo durante dos minutos a 70 grados o más, “de manera que se alcance esa temperatura en todo el producto de forma homogénea”, señalan desde la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) .
¿Es una infección grave?
En la población general, la infección suele ser asintomática o cursa con una sintomatología gastrointestinal leve, fiebre y dolores musculares después de haber comido alimentos contaminados. Sin embargo, “la enfermedad afecta principalmente a mujeres embarazadas, recién nacidos, adultos mayores y personas con el sistema inmunitario debilitado”, agregan desde el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés).
La forma invasiva es más grave y afecta a determinados grupos de alto riesgo, como las embarazadas. De hecho, la probabilidad de contraer la enfermedad es unas 20 veces mayor en las embarazadas que en otros adultos sanos. “Puede ser causa de aborto espontáneo o muerte fetal. Los recién nacidos también puede presentar bajo peso al nacer, septicemia o meningitis”, destacan desde el organismo internacional.
También los pacientes en tratamiento por cáncer, sida o trasplantes de órganos, así como los ancianos y los lactantes tienen más riesgo de contraer la enfermedad. «Los pacientes con VIH/sida tienen una probabilidad 300 veces mayor de sufrir listeriosis que las personas con un sistema inmunitario normal”, agregan desde la OMS.
El periodo de incubación suele ser de 1 o 2 semanas, pero puede oscilar entre algunos días y 3 meses. Esto hace que en ocasiones resulte difícil identificar el alimento que está en el origen de la infección. Se caracteriza por síntomas graves y una alta tasa de mortalidad (20-30%)”, puntualizan desde la página web de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Entre sus síntomas se encuentran la fiebre, los dolores musculares, la septicemia y la meningitis.
¿Cómo se transmite?
La principal vía de transmisión al ser humano es el consumo de alimentos contaminados, “especialmente los alimentos listos para consumo refrigerados con una vida útil relativamente larga, como como los productos de la pesca ahumados, los productos cárnicos tratados por calor y los quesos de pasta blanda”, señalan desde AESAN.
Muchos alimentos listos para el consumo que se adquieren en los supermercados incluyen en su proceso de producción una fase que elimina L. monocytogenes. Por ejemplo, cocción u horneado. Sin embargo, “la listeria puede contaminar los alimentos tras su elaboración (por ejemplo, la contaminación puede producirse después de haber cocinado los alimentos y antes de envasarlos), o bien por una manipulación posterior durante su comercialización (loncheado), o, a nivel doméstico, por falta de higiene”, explican desde este organismo.
Además de la transmisión por consumo de alimentos contaminados, una persona también se puede infectar por otras vías. Las mujeres embarazadas pueden transmitir la enfermedad al feto a través de la placenta o durante el parto.
Por otro lado, las personas que tienen contacto con animales infectados, especialmente durante el parto de vacas u ovejas, aunque se trata de una vía poco frecuente, o los enfermos de hospitales por contacto con material contaminado también pueden infectarse.
¿Cuáles son los alimentos que más se asocian con la listeria?
Desde AESAN destacan que los alimentos más frecuentemente asociados con la listeriosis son los listos para el consumo refrigerados con una vida útil prolongada: salchichas cocidas o patés; pescados ahumados; productos lácteos (quesos de pasta blanda, leche cruda y helados elaborados con leche cruda) así como ensaladas preparadas, verduras y frutas frescas.
Para prevenir la listeriosis, desde la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA, por sus siglas en inglés) aconsejan seguir unas prácticas de fabricación y de higiene correctas y un control eficaz de la temperatura durante toda la cadena de producción, distribución y conservación de los alimentos, incluso en el hogar de los consumidores. Estos deben mantener baja la temperatura de sus frigoríficos para limitar el posible crecimiento de bacterias, como la Listeria, que pueden estar presentes en los alimentos listos para el consumo.
Fuentes
Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN)
Página web de la Organización Mundial de la Salud (OMS)
Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA, por sus siglas en inglés)
