Una investigadora de un laboratorio de Siberia falleció el pasado 2 de octubre tras desarrollar una grave neumonía tras un posible accidente con un patógeno de la peste, según informaban medios de comunicación locales. Este suceso ha devuelto la atención pública sobre una de las enfermedades infecciosas más antiguas y letales de la historia de la humanidad.
A lo largo de la historia, la peste ha causado grandes pandemias. Sin embargo, en la actualidad puede tratarse con antibióticos y aplicando las precauciones habituales para evitar el contagio.
A raíz de este suceso, recopilamos los datos fundamentales sobre la enfermedad.
Para empezar, ¿qué es la peste?
La Organización Mundial de la Salud (OMS) explica que “la peste es una enfermedad infecciosa causada por Yersinia pestis, una bacteria zoonótica que suele encontrarse en pequeños mamíferos y en las pulgas que los parasitan.”
Existen principalmente tres tipos de peste: bubónica, que afecta a los ganglios linfáticos y es la forma más frecuente; septicémica, cuando la infección se extiende por la sangre; y neumónica, que afecta los pulmones y es la forma más grave y contagiosa, ya que puede transmitirse por el aire de persona a persona.
La peste neumónica: la forma más grave de la enfermedad
La peste neumónica es la forma más grave de la enfermedad y la única capaz de propagarse directamente entre personas a través de gotículas respiratorias expulsadas al aire. Además, su período de incubación tras la inhalación del patógeno es extremadamente rápido, pudiendo manifestarse en tan solo un día.
La peste neumónica se desarrolla cuando las bacterias se propagan a los pulmones de un paciente con plaga bubónica o septicémica no tratada, o cuando una persona inhala gotas infecciosas tostadas por otra persona o animal con peste neumónica”, explican desde el Centro para el Control de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés).
La enfermedad puede comenzar en los pulmones o puede diseminarse de los ganglios linfáticos infectados a los pulmones. Los síntomas pueden aparecer pocas horas después de la exposición y empeorar rápidamente.
La peste se trata con antibióticos, pero si no se inicia el tratamiento el primer día, la enfermedad evoluciona rápidamente hacia una insuficiencia pulmonar e , incluso, la muerte. Además, para evitar contagios MedlinePlus, la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, señala que los pacientes con peste neumónica deben permanecer aislados de otras personas y los hospitales aplicar protocolos estrictos de contención. Asimismo, recomienda administrar antibióticos de manera preventiva a quienes hayan tenido contacto cercano con los infectados y someterlos a una estrecha vigilancia médica.
Fuentes
Organización Mundial de la Salud (OMS)
Centro para el Control de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés)
MedlinePlus, la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos
