“Mamá, por favor, no te asustes. He tenido un golpe con el coche y estoy en el hospital. Estoy bien, pero se me ha roto el móvil y me han dejado este teléfono para avisarte. No me llames, que estoy con los médicos y no puedo hablar. Necesito que me pagues la grúa y el presupuesto del taller ya mismo porque, si no, se llevan el coche al depósito. Son 580 €”.
Con un mensaje de WhatsApp como este comienza la conocida ‘estafa del familiar en apuros’, una práctica muy habitual por su efectividad para obtener dinero de forma rápida. “Los ciberdelincuentes suplantan la identidad de un ser querido —como un hijo, un cuñado o un amigo— para pedir dinero de emergencia a las víctimas”, explica Manuel Pardos Vicente, presidente de la Asociación de Usuarios de Bancos, Cajas y Seguros (ADICAE).
“Los delincuentes se aprovechan de la preocupación que las personas sienten por sus seres queridos”, señalan desde el Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE), puesto que de esta manera es más fácil que actúen sin pensar. Su éxito, por tanto, no reside en la tecnología, sino en la manipulación psicológica. Estas son las principales claves.
¿En qué consiste esta estafa?
El fraude suele comenzar con un mensaje enviado desde un número desconocido. “El remitente se hace pasar por un hijo, hija u otro familiar directo y afirma haber cambiado de número por pérdida, robo o avería del teléfono. El tono del mensaje suele ser cercano y creíble, lo suficiente como para no levantar sospechas inmediatas”, indican desde FORLOP, una consultora especializada en privacidad.

Una vez que la víctima responde, “el estafador introduce la situación de urgencia: necesita dinero rápidamente para resolver un problema inesperado, como pagar una reparación, un hotel o una multa”, señalan desde esta consultora. De hecho, las cuantías son variables y no siempre son muy elevadas.
Los pretextos de los estafadores para solicitar dinero son muchos, pero cuanto más impacten en las emociones de las víctimas, mejor, porque así realizan la transferencia de dinero solicitada de manera rápida, a menudo por canales de difícil reversión, como Bizum o transferencias inmediatas. “Cuanto menos pensamos y más rápido hagamos la transferencia, menos preguntamos”, señala Manuel Pardos.

Aunque suelen ser envíos masivos, también existen ataques dirigidos. En estos casos, los ciberdelincuentes investigan previamente a su objetivo mediante redes sociales o llamadas de ingeniería social (como suplantar a una empresa y preguntar: “¿Vive usted con sus hijos?”). Por ello, la regla de oro para no facilitarles el trabajo a los delincuentes es clara, insiste el presidente de ADICAE: “Compartir la menor cantidad de información posible con desconocidos y ser muy cautelosos en Internet.”
El tono urgente y el uso de un número desconocido, principales señales de alerta
Aunque los mensajes pueden parecer reales, suelen compartir ciertos patrones. Uno de los más comunes es el uso de un número desconocido acompañado de una historia urgente y emocional. “También es habitual la insistencia en no llamar al número anterior o en mantener la conversación únicamente por mensajería”, insiste el presidente de ADICAE. Además, estos mensajes suelen contener errores de ortografía, expresiones poco naturales o lenguaje con giros raros, fruto, en muchas ocasiones, de una mala traducción.
“Otro indicio importante es la solicitud de dinero inmediato”, recalcan desde FORLOP, especialmente mediante métodos de envíos rápidos o poco habituales. “Ante una petición de dinero con carácter urgente, es recomendable mantener la calma y tomarse el tiempo necesario para comprobar la veracidad de la situación”, puntualizan desde INCIBE. “Incluso aunque el mensaje resulte creíble”, indican desde FORLOP.
Verifica siempre la identidad del supuesto familiar antes de actuar
Para evitar ser víctima de esta estafa hay que superar el susto inicial, no actuar sin pensar y ser realista. Ante un mensaje de este tipo, lo más importante es no actuar de forma precipitada. “Siempre es recomendable intentar contactar con el familiar por otro medio habitual o realizar una llamada directa a su número anterior”, señala Manuel Pardos. Si no es posible comunicarse directamente con el familiar suplantado, también es eficaz contactar con otro miembro de la familia o alguien cercano que esté con la persona suplantada o que conozca sus movimientos.

También es aconsejable no compartir demasiada información personal en redes sociales, ya que puede ser utilizada para hacer el engaño más convincente. “Algunas familias incluso establecen palabras clave privadas para confirmar situaciones de emergencia reales”, concluyen desde FORLOP.
Fuentes
Manuel Pardos Vicente, presidente de Asociación de Usuarios de Bancos, Cajas y Seguros (ADICAE)
FORLOP, consultora especializada en privacidad
Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE)
