Antes de que nadie hablara del hantavirus, Moderna ya estaba desarrollando la vacuna. ¿Coincidencia?” (sic), se afirma en un vídeo viral. Otro documento audiovisual asegura: “Ya tiene la vacuna lista. Modera la lleva desarrollando desde 2024. Una vacuna mRNA para el hantavirus antes del supuesto problema”.
En los últimos días, circulan en redes sociales varios contenidos que sugieren que el brote de hantavirus en el crucero MV Hondius. fue «planificado», basándose en que la farmacéutica Moderna ya trabajaba desde 2024 en una vacuna para este patógeno.
Sin embargo, esto es falso. La vacuna de Moderna se encuentra en fases iniciales de investigación, por lo que, en caso de que llegara comercializarse, aún tardaría varios años. Desde la Sociedad Española de Inmunología subrayan que “actualmente no existe ninguna vacuna autorizada frente al hantavirus en Europa, Estados Unidos ni América Latina.” Además, el primer brote de hantavirus se identificó en 1950, como ya explicamos en este artículo.
La vacuna de Moderna contra el hantavirus se encuentra en fases iniciales
Desde la compañía farmacéutica explican que Moderna ha llevado a cabo investigación preclínica sobre hantavirus en colaboración con el U.S. Army Medical Research Institute of Infectious Diseases (USAMRIID), en respuesta al impacto regional continuo de estos patógenos.
“En paralelo, a través de nuestro programa mRNA Access—que apoya la investigación externa sobre virus de interés antes de posibles brotes—hemos colaborado con el Vaccine Innovation Center de la Facultad de Medicina de la Korea University. Estos esfuerzos se encuentran en una fase temprana y en curso, y reflejan el compromiso más amplio de Moderna con el desarrollo de contramedidas frente a enfermedades infecciosas emergentes”, indican a INFOVERITAS.
No existe ninguna vacuna contra esta enfermedad
Desde la Sociedad Española de Inmunología señalan que “actualmente no existe ninguna vacuna autorizada frente al hantavirus en Europa, Estados Unidos ni América Latina.” Asimismo en la página web del Centro Europeo para el Control y la Prevención de Enfermedades (ECDC, por sus siglas en inglés) indican que no existe una cura específica para esta infección.
“El tratamiento principal suele centrarse en el control de los síntomas. No hay ninguna vacuna autorizada para su uso en Europa”, se especifica desde la página web de la institución.
Además, contrariamente a lo que se asegura en redes sociales, el hantavirus no es un patógeno nuevo. El nombre del virus procede del río Hantan, en Corea del Sur, donde se aisló el virus por primera vez en los años 70. Aunque el primer brote documentado data de 1950, cuando se documentaron los primeros casos durante la guerra de Corea, tal y como explicamos en este artículo.
¿Cómo se desarrollan las vacunas?
El desarrollo de las vacunas se divide en cuatro fases, tal y como señala la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS). En una primera fase, conocida como preclínica, se lleva a cabo una amplia experimentación en animales. En esta etapa se realizan estudios en laboratorio y en modelos animales. El objetivo es identificar la respuesta inmunitaria inicial y descartar toxicidad a niveles básicos antes de probar el compuesto en seres humanos.
A continuación, comienzan los ensayos clínicos, donde las vacunas se prueban en personas voluntarias. Estas pruebas ayudan a confirmar cómo funcionan las vacunas y a evaluar su seguridad y eficacia protectora. En la primera fase, se comprueba que el fármaco es seguro. En la siguiente, se comprueba si el fármaco funciona como se esperaba. También se realiza una búsqueda de la dosis más adecuada y del intervalo entre dosis. Durante la fase III, se verifican de forma robusta los aspectos de seguridad y eficacia del fármaco.
Tras finalizar la Fase III, el promotor presenta los datos a la Agencia Europea del Medicamento (EMA, por sus siglas en inglés). El Comité de Medicamentos de Uso Humano (CHMP) realiza una evaluación científica independiente. Si los datos demuestran que los beneficios superan los riesgos, la Comisión Europea otorga la autorización de comercialización. Finalmente, en la fase IV o estudios de seguimiento, se examinan los efectos a largo plazo una vez el medicamento se ha comercializado.
El desarrollo estándar de una vacuna dura entre cuatro y siete años
Desde la AEMPS recuerdan que el desarrollo estándar de una vacuna es un proceso largo y los estudios se realizan en pasos secuenciales que suponen una media de entre cuatro y siete años.
Sin embargo, “en situaciones de emergencia de salud pública, el proceso puede ser más rápido. Este fue el caso de las vacunas contra la COVID-19, desarrolladas a un ritmo acelerado gracias a los importantes esfuerzos de la comunidad científica y las inversiones realizadas en respuesta a la pandemia”, destacan desde la página web de la Unión Europea.
Cabe señalar que una gran parte de las vacunas en investigación no llegan a aprobarse ni a utilizarse en la población por diversas razones técnicas, de seguridad o de efectividad. Por consiguiente, existe la posibilidad de que la vacuna de Moderna nunca llegue a emplearse en seres humanos
INFOVERITAS verifica que…
Es falso que Moderna desarrollara una vacuna contra el hantavirus antes de que se hablara de esta enfermedad. La vacuna de Moderna se encuentra en fases iniciales, por lo que si llegara a comercializarse tardaría varios años. De hecho, en la actualidad no existe ninguna vacuna en el mercado europeo para el hantavirus.
Fuentes
Gabinete de prensa de Moderna
Sociedad Española de Inmunología (SEI)
Centro Europeo para el Control y la Prevención de Enfermedades (ECDC, por sus siglas en inglés)
Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS)
Página web de la Unión Europea
Agencia Europea del Medicamento (EMA, por sus siglas en inglés)
