La inteligencia artificial ya forma parte de nuestra rutina diaria, a menudo de forma invisible: desde las recomendaciones de nuestras plataformas de streaming y los filtros antispam hasta los asistentes de voz y las traducciones automáticas. Pero, al igual que los ciudadanos de a pie nos beneficiamos de esta herramienta, los ciberdelincuentes la emplean cada vez más para afinar y automatizar sus trampas. De hecho, la irrupción de la inteligencia artificial generativa ha supuesto un punto de inflexión en el ámbito del fraude y la ingeniería social.
Hoy en día, las estafas ya no llegan de un supuesto príncipe nigeriano ni de una herencia sorpresa. El peligro actual adopta el rostro de un familiar, un amigo o un compañero de trabajo. Al hacerse pasar por alguien conocido —la tecnología actual no solo es capaz de imitar voces con gran realismo, sino que replica pausas, muletillas y matices únicos de nuestra forma de hablar— en un contexto plenamente coherente, los ciberdelincuentes logran apelar a la urgencia y al vínculo emocional para que la víctima actúe sin pensar.
La base del engaño es similar a la de siempre (confianza, emoción y urgencia), pero el uso de la IA permite multiplicar la credibilidad y la personalización del fraude, disparando su efectividad. Mientras que los correos de phishing del pasado apenas lograban un 12% de clics, el informe 2025 Global Threat Report Spotlight de CrowdStrike demuestra que los ataques de spear phishing hiperpersonalizados mediante modelos de lenguaje ya alcanzan una tasa de engaño del 54%.
La IA genera fraudes personalizados y optimiza el análisis de las potenciales víctimas
La IA no solo permite personalizar los ataques, sino también optimizar la investigación previa. Como advierte José Baena, investigador de Ciberamenazas en TrendAI y profesor de IA aplicada a la Ciberseguridad, “ahora los atacantes pueden desplegar enjambres de agentes de IA dedicados a investigar a fondo a una persona: dónde vive, dónde trabaja, quién es su jefe, con quién sale, qué aficiones tiene o a qué gimnasio va. Con toda esa información, trazan un perfil detallado para identificar y explotar los puntos más débiles y rentables de su víctima.”
Además, los estafadores emplean la inteligencia artificial generativa para materializar el engaño: desde la redacción de correos y mensajes de texto hiperrealistas —aunque cada vez menos frecuentes— hasta la clonación de rostros y voces en tiempo real mediante deepfakes sin que lo advirtamos.

Aquí un ejemplo: la víctima recibe una videollamada de su propio jefe —con su voz y su rostro clonados a la perfección— ordenándole una transferencia urgente a una empresa concreta, como Maderas Baena S.L., bajo el pretexto de saldar la factura de los muebles nuevos instalados en la oficina la semana anterior. “Tanto la empresa, como la factura y el servicio existen, esa empresa trajo muebles la semana pasada y la víctima lo sabe; además, en la videollamada se puede ver y escuchar perfectamente a alguien que realmente parece su jefe”, agrega Baena.
Una víctima se pone en alerta cuando recibe un correo de un príncipe nigeriano, “pero no tanto cuando su jefe le hace una videollamada con su cara y voz clonadas, o cuando su hijo la llama al comienzo del curso para decirle que ha habido un problema con el pago de la matrícula de la universidad”, insiste el experto. El objetivo, advierten desde el Banco de España (BdE), es aprovechar la confianza que genera una imagen o una voz conocida para conseguir dinero o datos personales.
Para adelantarnos al peligro, repasamos los fraudes más habituales y las señales de alerta para detectarlos a tiempo.
1. Fraude del CEO o suplantación corporativa
Los ciberdelincuentes clonan la voz o generan una videollamada falsa de un director, gerente u otro responsable de la empresa. Normalmente piden transferencias bancarias urgentes o la entrega de datos confidenciales.
2. Clonación de voz de familiares
Los ciberdelincuentes utilizan pequeños fragmentos de audio —de apenas 10 a 30 segundos obtenidos de redes sociales— para clonar la voz de un familiar mediante inteligencia artificial. Con esta técnica, simulan llamadas de emergencia para solicitar dinero bajo un falso pretexto de urgencia.
3. Falsas inversiones con famosos
Crean vídeos manipulados de empresarios reconocidos o estrellas de cine promocionando plataformas de criptomonedas o negocios irresistibles con rentabilidades aseguradas.
4. Estafas románticas
Los ciberdelincuentes diseñan identidades sintéticas completas, creando fotos, vídeos y hasta videollamadas en tiempo real generadas por IA. Estas herramientas son capaces de generar contenido coherente de una misma persona ficticia en múltiples situaciones —jugando al tenis, viendo la televisión o desayunando— para ganarse la confianza de la víctima y, finalmente, estafarla pidiéndole dinero o invitándola a invertir en plataformas falsas.

5. IA para descifrar la información de tus cuentas
Desde el Banco Santander advierten que los ciberdelincuentes también pueden usar IA para descifrar contraseñas o adivinar respuestas a preguntas de seguridad analizando tu presencia en redes sociales. Además, algunos ciberdelincuentes crean chatbots que imitan de manera realista el comportamiento de agentes de soporte legítimos para obtener datos personales, credenciales o detalles bancarios.
6. Fraudes en compras: webs falsas creadas con IA
Con IA, los estafadores generan imágenes falsas, testimonios ficticios y sitios web idénticos al original para hacer que parezca completamente real.
Fíjate en los detalles: ¿su tono de voz y sus expresiones son las habituales en esa persona?
Las estafas generadas con herramientas de inteligencia artificial evolucionan a gran velocidad y se han profesionalizado tanto que, como destaca José Baena, “cada vez es más difícil distinguirlas a simple vista, especialmente para quienes nunca se han enfrentado a una.” Más allá de buscar fallos técnicos o formatos extraños, la clave está en atender al propósito del mensaje: por muy avanzada que sea la tecnología, la inmensa mayoría de estos fraudes siguen buscando el mismo objetivo final: que bajes la guardia y acabes transfiriendo tu dinero.
Por eso, si recibes un mensaje (ya sea escrito, de audio o vídeo), comprueba si el tono, el lenguaje y la petición encajan con los de esa persona. Cuando alguien de tu entorno te pida dinero de forma urgente o datos sensibles, verifica siempre la información por un canal alternativo. Como truco ante llamadas sospechosas, recurre a un filtro de seguridad: plantear una pregunta íntima o un detalle que solo vosotros sepáis.
Además, ante cualquier llamada o videollamada sospecha, llama tú a la otra persona, nunca al revés. La identidad de una llamada que recibimos se puede enmascarar, pero la de una llamada que nosotros realizamos es mucho más difícil de falsear. “Si recibimos una llamada de nuestro jefe o de nuestro hijo pidiendo dinero o datos urgentes, lo mejor es colgar y volver a llamarles nosotros, preferiblemente por otro medio o canal distinto al que usó en un primer momento por si una de sus cuentas fue comprometida”, aconseja José Baena.
Cómo cazar un deepfake: más indicios para detectar audios y vídeos falsos
Aunque los audios falsos están cada vez más perfeccionados, hay algunos trucos que permiten detectarlos: normalmente suenan planos, sin pausas naturales para respirar o emocionalmente desencajados y un poco enlatados o metálicos, “pero es algo que un oído no experto podría pasar por alto o que debido a la calidad de una llamada telefónica no podamos distinguir bien”, indica José Baena.

En el caso del vídeo, los puntos débiles son los movimientos y giros de cabeza, explica el experto. Los ciberdelincuentes tienden a mantener los planos frontales para minimizar fallos técnicos, por lo que una de las mejores pruebas es pedirle a nuestro interlocutor que se gire de perfil o pase la mano por delante de la cámara. A esto se suman otros delatores visuales: unos labios que no sincronizan con precisión milimétrica, parpadeos extraños o miradas vacías, y sombras o luces que delatan un montaje artificial porque no encajan con el entorno.
Piensa dos veces antes de compartir: el fraude puede empezar en tus redes sociales
“Evita compartir información personal; los ciberdelincuentes pueden utilizarla para cometer estafas en tu nombre o construir identidades sintéticas para engañar a otros”, aconsejan desde la Agencia de Ciberseguridad de Cataluña. En la misma línea, recomiendan revisar periódicamente la configuración de privacidad en redes sociales.
Si tus perfiles son públicos, cualquier persona puede elaborar un perfil detallado sobre tus intereses y necesidades, facilitando estafas altamente dirigidas y el robo de tus fotografías o vídeos. Configura tus cuentas como privadas y audita regularmente qué información tuya circula en internet para adelantarte a posibles riesgos.
Fuentes
José Baena, investigador de Ciberamenazas en TrendAI y profesor de IA aplicada a la Ciberseguridad
Informe 2025 Global Threat Report Spotlight de CrowdStrike
Agencia de Ciberseguridad de Cataluña
Banco de España (BdE)
