Cada vez que surge un nuevo brote de ébola, la enfermedad vuelve a ser noticia. El interés en este virus es comprensible: aunque es una afección rara, puede resultar mortal. Según los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la tasa media de letalidad ronda el 50%. No obstante, esta cifra varía en función de la cepa, la salud de base del paciente, la calidad de la asistencia y la infraestructura sanitaria (condiciones sociosanitarias) y, por supuesto, la situación política del país.
En este punto, y antes de seguir, conviene aclarar un matiz que suele generar cierta confusión: la Real Academia Nacional de Medicina de España (RANME) precisa que la tasa de letalidad mide el porcentaje de muertes exclusivamente entre las personas afectadas por una enfermedad, mientras que la tasa de mortalidad se calcula tomando como referencia a la población total de un territorio. Así, calcular la tasa de letalidad no es sencillo, puesto que requiere conocer el número total de personas enfermas. Sin embargo, muchos pacientes son asintomáticos o leves y no se diagnostican y, por tanto, tampoco se contabilizan.
El doctor Rafael Delgado, jefe de Servicio de Microbiología del Hospital Universitario 12 de Octubre (Madrid) y miembro de la Junta Directiva de la Sociedad Española de Virología (SEV), aclara que la enfermedad la provocan patógenos pertenecientes a la familia Filoviridae —nombre que hace referencia a su estructura morfológica en forma de hilo alargado—. Esta familia se descubrió en 1967 por un brote de virus de Marburgo. Aunque los virus que las causan son diferentes, la enfermedad por el virus del Ébola y la enfermedad por el virus de Marburgo son clínicamente similares.
El ébola se detectó por primera vez en 1976
El nombre de la enfermedad es geográfico, no clínico. En la página web de la OMS se explica que se detectó por primera vez en 1976, diez años después del virus de Marburgo, cuando se produjeron dos brotes simultáneos: uno de enfermedad por el virus del Sudán en Nzara (en el actual Sudán del Sur) y otro de enfermedad por el virus del Ébola en Yambuku, lo que entonces era Zaire y ahora es la República Democrática del Congo. Este último se produjo en un pueblo cercano al río Ébola, del que toma su nombre la enfermedad.
“Desde entonces han aparecido brotes de manera periódica en esta zona de África Central”, indica el doctor. La mayor parte de los brotes se concentran en la República Democrática del Congo, Sudán, Uganda, aunque en ocasiones se extienden a otros países de la zona.
Hasta la fecha, han sido descritas seis especies del género Ebolavirus. Tres de ellas se asocian con los grandes brotes en humanos: el virus Zaire, responsable del primer brote documentado, el virus Sudán y el virus Bundibugyo, descrito en 2007 en Uganda y el causante del actual brote. Esto significa que, al ser especies diferentes, requieren pruebas diagnósticas y tratamientos y vacunas diferentes.
Su origen es desconocido, aunque los datos señalan a los murciélagos como reservorio probable
Los datos disponibles señalan a los murciélagos como el reservorio natural más probable del virus, mientras que los primates no humanos actúan como huéspedes accidentales y, con frecuencia, como sus primeras víctimas. El salto a la especie humana se produce mediante un proceso de zoonosis, desencadenado por el contacto directo con fluidos o tejidos de animales infectados, ya estén vivos o muertos
El cuadro clínico comienza de forma abrupta e inespecífica: fiebre, cefalea intensa, dolores musculares y articulares… A estos primeros síntomas, le siguen vómitos, diarrea, dolor abdominal y deshidratación. Una parte de los pacientes desarrolla hemorragias y los casos graves evolucionan a fallo multiorgánico.
La propia gravedad de este cuadro clínico actúa como una barrera contra la expansión del virus, puesto que la enfermedad obliga a muchos pacientes a permanecer en cama o ingresados en un hospital. Al no poder desplazarse, el riesgo de transmisión comunitaria disminuye, lo que facilita el aislamiento del brote y el control de la enfermedad por parte de las autoridades sanitarias. “Es muy difícil que puedan adquirir una extensión como los agentes respiratorios. No obstante, es posible que alguna de estas personas que se acaban de infectar y esté incubando la enfermedad pueda hacer un viaje internacional y mostrarse enferma en cualquier otra ciudad del mundo”, puntualiza el doctor Rafael Delgado, jefe de Servicio de Microbiología del Hospital Universitario 12 de Octubre (Madrid) y miembro de la Sociedad Española de Virología (SEV).
Existen muchos mitos en torno al virus del Ébola. ¿Se transmite con por el aire? ¿Se puede contraer de una persona fallecida? ¿Hay alguna vacuna? Comprender cómo se transmite y cómo se trata es clave para evitar desinformación. A continuación, resolvemos algunos de ellos:
El ébola se transmite por el aire
No, el virus que causa la enfermedad del ébola no se transmite a través del aire, aclara el experto. A diferencia de un resfriado o la gripe, el virus del Ébola no se propaga a través de pequeñas gotitas que permanecen en el aire después de que una persona infectada tose o estornuda.
El virus del Ébola se propaga entre los seres humanos cuando una persona no infectada tiene contacto directo con los fluidos corporales de una persona que está contagiada con la enfermedad. Es decir, con las heces, la sangre, los vómitos y, en menor medida, la orina, el sudor, la saliva, el semen, las lágrimas o la leche materna.
También se puede contagiar por contacto indirecto: al compartir comida o bebida, a través de guantes, ropa, jeringas u otros objetos, como sábanas o toallas, que estén contaminados con los fluidos del enfermo. No está claro cuánto tiempo puede mantenerse el virus vivo en estos objetos intermedios. Lo que sí se sabe es que las personas son contagiosas cuando desarrollan síntomas. Su periodo de incubación es de 2 a 21 días.
Los mosquitos transmiten el ébola
Las investigaciones sugieren que lo más probable es que los huéspedes originales del virus del Ébola sean los murciélagos. No obstante, hay otros animales que se han contagiado, como chimpancés, gorilas, monos, antílopes del bosque y puercoespines. “No hay evidencia de que los mosquitos u otros insectos transmitan el virus del Ébola”, señalan en la página web de la Clínica Mayo de Estados Unidos (EE.UU).
Puedes contagiarte de ébola por una persona fallecida
Sí. Aunque el individuo haya fallecido, el virus sigue estando presente, ya que mueren con una carga viral extremadamente alta. De hecho, la manipulación de los cadáveres es un momento de alto riesgo dado que en ciertas partes de África sus prácticas y rituales funerarios implican estar en contacto directo con quien murió, lo que supone un gran desafío a la hora de sensibilizar a las comunidades. Por eso, son habituales los contagios entre personas que asistieron a estos actos fúnebres, sus familiares o agentes de salud que les atendieron.
Existen vacunas contra el ébola
Verdad a medias. Si bien existen vacunas y tratamientos autorizados para la enfermedad para la cepa ébola-Zaire, no se ha aprobado ninguna vacuna ni tratamiento para las otras enfermedades similares (las de los virus del Sudán y de Bundibugyo), si bien hay varios productos candidatos en fase de desarrollo.
En la actualidad, existen dos vacunas autorizadas para su uso en varios países. Ambas, señalan desde la Asociación Española de Vacunología, actúan frente al virus del Ébola variante Zaire. En concreto, desde la OMS detallan que vacunas aprobadas son: Ervebo (Merck & Co.) y Zabdeno y Mvabea (Janssen Pharmaceutica). No existen vacunas disponibles contra otros tipos de virus del Ébola. Si bien, desde la OMS puntualizan que para el virus del Sudán hay varias vacunas candidatas (en inglés), que se encuentran en distintas fases de desarrollo.
Rafael Delgado resalta que sí se están desarrollando posibles vacunas y tratamientos para las diferentes variantes del virus Ébola en laboratorios. De hecho, su grupo de investigación forma parte de este esfuerzo internacional para ampliar la cobertura inmunológica contra el virus. “Ahora mismo hay una serie de grupos de trabajo entre los cuales nosotros también participamos en el que hemos desarrollado algunas iniciativas para que rápidamente se pueda realizar investigación en el contexto de estos brotes, que permitan llevar nuevos desarrollos de vacunas y probarlos en circunstancias reales”, destaca. “Si este brote (causado por el virus Bundibugyo) tiene una cierta continuidad, seguramente habrá oportunidades de probar alguna de estas alternativas que se han estado desarrollando en laboratorios”, añade.
El Ébola se puede curar inyectando la sangre de cualquier persona que haya sobrevivido
Verdad a media. De hecho, no es algo disparatado. Esta teoría se asienta en el uso de suero de convaleciente o personas que han sobrevivido. En concreto, la práctica consiste en emplear la sangre de los sobrevivientes porque pueden tener altos niveles de anticuerpos que pueden ayudar a combatir el virus. El doctor Delgado señala que esta es una práctica utilizado en alguna circunstancia cuando no existían otras alternativas de tratamiento. De hecho, también se utilizó para trata el COVID al inicio de la pandemia.
No obstante, “hoy en día existen anticuerpos monoclonales”, indica este experto, desarrollados en laboratorios que son mucho más seguros y eficaces que las transfusiones directas de supervivientes.
Cebollas, agua salada y otros remedios que circulan por RR.SS. para curar la enfermedad
Las cebollas y el agua salada son remedios tradicionales muy populares en redes sociales, pero sin ninguna efectividad para combatir el virus del Ébola. “Lo principal es no contagiarse”, explica el doctor.
Y si llegamos a enfermar, utilizar los tratamientos disponibles y probados, como los anticuerpos monoclonales. “Todo lo que esta fuera de esto es absolutamente una quimera”, concluye doctor Rafael Delgado, jefe de Servicio de Microbiología del Hospital Universitario 12 de Octubre (Madrid) y miembro de la Sociedad Española de Virología (SEV).
These materials were developed in 2026 for the Prebunking at Scale project, with support from the European Fact-Checking Standards Network (EFCSN)/ Estos materiales se elaboraron en 2026 para el proyecto Prebunking at Scale, con el apoyo de la European Fact-Checking Standards Network (EFCSN).
Fuentes
Entrevista a Rafael Delgado, jefe de Servicio de Microbiología del Hospital Universitario 12 de Octubre (Madrid) y miembro de la Junta Directiva de la Sociedad Española de Virología (SEV)
Organización Mundial de la Salud (OMS)
Real Academia Nacional de Medicina de España (RANME)
Asociación Española de Vacunología
Página web de la Clínica Mayo de Estados Unidos
