Santiago Ramón y Cajal es un “héroe científico” no solo nacional, también internacional. Así lo describe Javier DeFelipe, profesor de Investigación en el Instituto Cajal, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), en conversación con INFOVERITAS. Para este experto, Cajal es más admirado muchas veces fuera de España que aquí. “No mucha gente conoce la obra de Cajal. Se le conoce que es Premio Nobel, por ejemplo, pero la labor que hizo Cajal, su impacto científico, no es tan conocida en España como se conoce en otros países”, destaca.
Nacido en Petilla de Aragón (Navarra) en 1852, revolucionó la neurociencia moderna, campo del que es considerado el padre, por el desarrollo de “representaciones complejas y cuidadas del funcionamiento interno” del cerebro, que “se utilizan todavía en las neurociencias para describir la estructura neuronal que sostiene la memoria y el pensamiento del ser humano”, señalan desde la UNESCO. “Es una figura clave en el estudio del cerebro”, completa DeFelipe. “A Cajal no se le conoce por un solo gran descubrimiento, como ocurre con otros grandes científicos. Se le conoce por sus muchas e importantes contribuciones al estudio del sistema nervioso, no solo desde el punto de vista anatómico, sino también del desarrollo o su teoría neuronal”, afirma.
Desde INFOVERITAS tratamos de adentrarnos en el legado inabarcable de este médico, ganador del Premio Nobel en 1906, que dibujó con su mano las conexiones del pensamiento humano.
El funcionamiento del cerebro
Javier DeFelipe informa de que en los tiempos de Cajal había dos hipótesis sobre el funcionamiento del cerebro. “La más común era pensar que está formado por una red de neuronas, que sus prolongaciones formaban una malla, que eran todas células continuas. Es decir, las extremidades de las células continuaban unas con otras”, señala. No obstante, Cajal se basó en otra hipótesis: que el sistema nervioso está formado por neuronas individuales, físicamente independientes, y que las conexiones de las neuronas, el flujo de información, se producía a través de un contacto, “pero con una separación física, no había continuidad”.
“Esto supuso un cambio radical sobre la comprensión del funcionamiento del cerebro, porque, por una parte, si es una red, como se proponía, lo que ocurre es que el flujo de información, los impulsos nerviosos, pasan de un sitio a otro sin tener nada que salvar, ninguna distancia física. Pero Cajal proponía que esto no es así, que había una separación física”, amplía DeFelipe.
¿Y por qué suponía esto Cajal? “Sobre todo, por su gran creencia, que luego se demostró verdadera, sobre la plasticidad del cerebro”, comenta este experto. El padre de la neurociencia moderna pensaba que, si el cerebro estuviera formado por una red inamovible de células que integran una malla, como los hilos telegráficos, sería imposible aprender nuevas cosas, por ejemplo. Cajal propuso que, si una persona es capaz, a lo largo de su vida, de aprender a tocar un instrumento o una lengua, las células habían de tener libertad de movimientos para formar nuevas conexiones.
“El problema está en que como en aquellos tiempos no existía el concepto de neurotransmisión, la gente se preguntaba cómo era posible que la información pasase de una célula a otra si el cerebro está formado por neuronas individuales. Es como un cerebro de cristal roto formado por millones de partículas individuales”, ejemplifica DeFelipe.
En aquellos tiempos, los microscopios que se utilizaban no permitían ver con demasiada resolución lo que ocurría en el cerebro, y “se pensó que la teoría de Cajal era demasiado aventurada”. Sin embargo, se celebró un congreso en Berlín en el que estaba presente el anatomista suizo Rudolph Albert von Kölliker. Según DeFelipe, era uno de los científicos más importantes de la época. Cuando Kölliker conoció al médico español y este le explicó sus teorías, “dijo que le había convencido y que era maravilloso lo que él decía e ilustraba y que se sentía orgulloso de haber descubierto a Cajal”.
La revolución de Cajal
Desde aquel momento, “muchos científicos trataron de comprobar por qué Cajal decía esto y empezó a haber muchísimas hipótesis y experimentos, y poco a poco la teoría neuronal fue ganando todas las batallas”, asevera el científico del CSIC en conversación con INFOVERITAS.
Y la teoría de Cajal fue definitivamente confirmada cuando se introdujo la microscopía electrónica. Entonces, “se descubrió que había una separación física en los contactos de las neuronas, que se llama hendidura sináptica. Es una brecha de unos 20 nanómetros, muy pequeña, y eso no se puede visualizar con un microscopio óptico”, señala DeFelipe.
Cajal utilizó el llamado método Golgi, denominado así por el científico italiano Camilo Golgi (con quien compartió el Premio Nobel). Golgi ideó un sistema de tinción llamado “reacción negra”, que es “particularmente valioso para rastrear los procesos y las ramificaciones más delicadas de las células”, detallan en la web del Nobel. Es importante destacar que Cajal, utilizando este método y los mismos microscopios, “hacía una interpretación del sistema nervioso distinta a la que realizaban Golgi y otros científicos”.
Para DeFelipe, el médico español “fue un gran intérprete de la imagen microscópica. Sus dibujos son representaciones esquemáticas, eran una extracción de lo que veía a través de las tinciones que hacía del cerebro. Cuando ves un dibujo de Cajal ves una estructura con unas flechas que indican el flujo de información, era una especie de histología funcional, podemos decir”.
Este experto también enfatiza que “cuando uno observa en el microscopio las preparaciones de Golgi no ve esas estructuras como las dibujaba Cajal. Se ven células como las dibujaba él, pero no esa estructura completa. Lo que él hacía era una extracción, un resumen sintético, de lo que veía en cada una de las estructuras del cerebro, y estudió prácticamente todo el sistema nervioso de muchísimas especies”. El científico del CSIC explica que todo lo que Cajal empezó a describir “era visto por primera vez, fue un pionero en todos los estudios del cerebro. Representa un antes y un después en todo el mundo”.
El arte de la neurociencia
“El método no te da los resultados, tienes que hacer una interpretación”, comienza DeFelipe. El método Golgi lo utilizaba su creador y los microscopios con los que contaba él eran los que tenían Cajal y otros muchos científicos, “pero cuando miraban por el microscopio, hacían una interpretación distinta”, comenta.
En la actualidad, cuando se hace una tinción, se realiza una fotografía. Entonces, en tiempos de Cajal, como la microfotografía no se había desarrollado, se hacía un dibujo. “A través del microscopio se dibujaba lo que para los científicos era lo más relevante de una preparación. Es decir, se hacía una interpretación microscópica. Y ahí empieza una época dorada del arte en neurociencia. Para ser científico tenías que ser un artista, porque tenías que saber dibujar y pintar, y así ilustrar lo que estabas viendo”, destaca.
Esto implica también escepticismo por parte de otros científicos, ya que se podría “pensar que esos dibujos son una interpretación propia y a lo mejor se han dibujado mal. Por eso no era tan fácil demostrar lo que uno decía”. Pero Cajal afirmaba que él nunca veía continuidad y “que era imposible pensar que era todo continuo porque sabía, porque era una persona muy lógica, que esa no era forma de formar nuevas conexiones y aprender nuevas cosas”.
Otra prueba que indicaba que Cajal tenía razón se basa en experimentos que demostraron que cuando muere una célula no se mueren todas las de alrededor, “sino que las zonas que conectaban con ella siguen intactas. Lo que hizo en los años 30 fue publicar en una revisión en la que hace un resumen de todas las evidencias que había en aquella época y cómo otros científicos hacían una interpretación errónea”.
Santiago Ramón y Cajal revolucionó la neurociencia con su pionera concepción de las conexiones del cerebro. Dibujó la dirección del pensamiento a partir de una interpretación visionaria de las neuronas. Un “héroe científico” nacional e internacional cuyo legado sigue inspirando a investigadores de todo el mundo.
Fuentes
Entrevista a Javier DeFelipe, profesor de Investigación en el Instituto Cajal, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)
Camillo Golgi – Biografía. NobelPrize.org. Nobel Prize Outreach 2025. Lunes 10 de marzo de 2025. https://www.nobelprize.org/prizes/medicine/1906/golgi/biographical/