Circulan en redes sociales diferentes mensajes en los que se anima a las mujeres embarazadas a que consuman hígado animal con el fin de garantizar una adecuada ingesta de hierro.
No obstante, mucho cuidado con estos mensajes. No se recomienda comer hígado durante el embarazo. Aunque es un alimento rico en hierro y proteínas, contiene altos niveles de vitamina A preformada (retinol) que puede resultar perjudicial para el desarrollo del bebé.
No, no se recomienda comer hígado durante el embarazo
El consenso científico e institucional es rotundo en relación al consumo de hígado durante el embarazo: no se recomienda su ingesta. Pablo Martínez, presidente del Colegio Profesional de dietistas-nutricionistas de Cantabria (CODINUCAN), explica que, entidades de referencia como la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA, por sus siglas en inglés) y la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) “desaconsejan explícitamente el consumo de hígado animal, así como de sus derivados (patés, foie gras, pastas de carne para untar), en cualquier etapa de la gestación.”
“El peligro del hígado no radica en la falta de nutrientes, sino en la toxicidad por exceso de uno en particular: la vitamina A preformada (retinol)”, indica este experto. Los signos y síntomas de toxicidad aguda de la vitamina A comprenden mareos, náuseas, vómitos, cefalea, visión borrosa, vértigo, disminución de la coordinación muscular, exfoliación cutánea, pérdida de peso y cansancio.
Durante el embarazo su ingesta excesiva puede provocar la interrupción de la gestación o anomalías congénitas en el bebé. De hecho, la ingesta de dosis elevadas de retinol, especialmente durante el primer trimestre, tiene un efecto teratogénico demostrado, “multiplicando el riesgo de malformaciones congénitas craneofaciales, como labio leporino, cardiovasculares y del sistema nervioso central en el embrión”, puntualiza Martínez, presidente de CODINUCAN.
Es importante señalar que este riesgo aplica al retinol de origen animal, como es el hígado, y a los suplementos sintéticos, pero no a los betacarotenos (provitamina A de origen vegetal), como los presentes en zanahorias o calabazas, cuya conversión a retinol en el organismo es autorregulada y no produce toxicidad.
Además, el experto señala que, en el caso específico de los patés y derivados de hígado refrigerados, “existe un alto riesgo de contaminación por Listeria monocytogenes, una bacteria que puede atravesar la barrera placentaria y provocar abortos, partos prematuros o infecciones neonatales graves.”
¿Qué es la vitamina A?
La vitamina A contribuye al mantenimiento y desarrollo de los tejidos. “Además, esta vitamina desempeña funciones esenciales en la visión, la reproducción, el desarrollo embrionario, el crecimiento óseo y en el sistema inmune y nervioso”, indican en la página web de Reproducción Asistida.
En el documento ‘Administración de suplementos de Vitamina A en el embarazo’ elaborado por la OMS se señala que una embarazada necesita un aporte diario de 800 microgramos de vitamina A. Esto equivale, aproximadamente, a comer una zanahoria mediana. La fuentes principales y más seguras de vitamina A durante el embarazo son los alimentos de origen vegetal, como las zanahorias, los boniatos (camotes), la calabaza, el brócoli y las espinacas. También se encuentra en alimentos de origen animal, como la leche o el huevo.
¿Y por qué estos alimentos sí se pueden consumir durante el embarazo y el hígado no? Porque el hígado es el órgano de los animales que se encarga, precisamente, de almacenar los excesos de vitamina A de su propio cuerpo.
¿Cómo obtener la cantidad de hierro adecuada?
Las necesidades de hierro aumentan drásticamente durante el embarazo (pasando de unos 18 mg/día a 27 mg/día) para sostener la expansión de la masa eritrocitaria materna y el desarrollo del feto y la placenta. “Dado que el hígado está descartado, la obtención de hierro debe basarse en una dieta estratificada y, si es necesario, en la suplementación pautada”, indica Pablo Martínez. Eso sí, siempre supervisada por un profesional.
Así, destaca este profesional, se deben priorizar las carnes magras (cocinadas a un mínimo de 71 °C para evitar infecciones por toxoplasmosis u otros patógenos) y pescados o mariscos cocinados bajos en mercurio (sardina, boquerón, salmón, berberechos, almejas). El hierro de origen vegetal está presente en legumbres, cereales integrales, verduras de hoja verde y frutos secos. “Para mejorar la baja absorción del hierro vegetal (2-20%), se debe consumir simultáneamente con alimentos ricos en vitamina C (cítricos, kiwi, fresas, pimiento crudo, tomate)”, indica el experto. Asimismo, es fundamental distanciar estas comidas de alimentos inhibidores como los lácteos, el té o el café, cuyos componentes bloquean o compiten con la absorción de este mineral.
INFOVERITAS verifica que…
Contrariamente a lo que se asegura en redes sociales, no se aconseja el consumo de hígado durante el embarazo. Aunque es un alimento rico en hierro y proteínas, contiene altos niveles de vitamina A preformada (retinol) que puede ser perjudicial para el desarrollo del bebé.
Fuentes
Declaraciones de Pablo Martínez, presidente del Colegio Profesional de dietistas-nutricionistas de Cantabria (CODINUCAN)
Documento Administración de suplementos de Vitamina A en el embarazo’ elaborado por la OMS
Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA)
Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN)
Página web de Reproducción Asistida
