Todo empieza con el olvido de las pequeñas rutinas del día a día: ¿He tomado ya la medicación? ¿Dónde he dejado las llaves? ¿Cómo se llamaba aquella persona? El enfermo de alzhéimer poco a poco nota cómo falla la memoria reciente, pero, en cambio, recuerda perfectamente cosas sucedidas hace muchos años: la taza en la que su madre tomaba el café cada mañana o el verano en el que aprendió a ir en bicicleta.
El alzhéimer es un tipo de demencia que causa problemas con la memoria, el pensamiento y el comportamiento. La Fundación Pascall Maragall explica que los primeros síntomas del alzhéimer están relacionados con la alteración de la memoria episódica (la que nos permite recordar los hechos vividos), particularmente la reciente. “A medida que la enfermedad progresa, se van afectando también recuerdos más lejanos en el tiempo y van apareciendo nuevos síntomas relacionados con otras formas de memoria y otras capacidades cognitivas”, señalan.
El cerebro humano es extremadamente complejo, por eso encontrar la cura de esta enfermedad no resulta fácil. El panorama farmacológico actual para el alzhéimer es el mejor ejemplo de esta realidad. El doctor Pascual Sánchez, neurólogo y secretario del Grupo de Estudio de Conducta y Demencias de la Sociedad Española de Neurología (SEN), explica a INFOVERITAS que el abordaje de esta enfermedad “sigue basándose en tratamientos sintomáticos, como los inhibidores de la acetilcolinesterasa y la memantina, junto con una atención integral que incluye diagnóstico precoz, seguimiento clínico, intervenciones no farmacológicas y apoyo a pacientes y cuidadores.”
En ese sentido, los nuevos tratamientos como lecanemab (el principio activo), “suponen el inicio de una nueva vía terapéutica orientada a modificar el curso de la enfermedad.” Sin embargo, este avance llega con polémica. Las autoridades sanitarias, de momento, han decidido no financiar este fármaco. No obstante, desde el Ministerio de Sanidad han confirmado a INFOVERITAS que se están manteniendo conversaciones con la compañía que lo comercializa “para lograr un precio que sea acorde al valor que aporta a la salud de los pacientes.”
En este artículo, te contamos las luces y sombras de este medicamento contra el alzhéimer, el primero que ha mostrado algún efecto contra la enfermedad en varias décadas.
Para empezar, ¿qué es el leqembi y qué pacientes pueden beneficiarse?
Leqembi (lecanemab) es un anticuerpo monoclonal dirigido contra la proteína beta-amiloide, uno de los factores clave en la fisiopatología de la enfermedad de alzhéimer. Está indicado para el tratamiento de pacientes en fases iniciales de la enfermedad (deterioro cognitivo leve o demencia leve), siempre en el contexto de una selección adecuada y con confirmación biológica del proceso.
El doctor Pascual Sánchez hace hincapié en que los pacientes candidatos a este tratamiento son aquellos en fases tempranas, con evidencia de patología amiloide y tras una evaluación clínica rigurosa. “Es importante subrayar que no se trata de un tratamiento generalizable a todos los pacientes con alzhéimer, sino a un subgrupo bien definido en centros con capacidad diagnóstica y de seguimiento adecuados”, apostilla.
“No hay evidencia de que este o cualquier tratamiento pueda restaurar o revertir memorias perdidas o la función cognitiva debido a la enfermedad de alzhéimer”, agregan desde la página web de la Asociación del Alzheimer.
¿Cómo actúa Leqembi?
Aunque no se conocen plenamente las causas de la enfermedad de alzheimer, las personas con la enfermedad tienen placas en el cerebro compuestas de una proteína denominada amiloide beta, lo que puede dar lugar a problemas con la función cerebral. Desde la Agencia Europea del Medicamento (EMA, por sus siglas en inglés) señalan que “el principio activo de Leqembi, el lecanemab, es un anticuerpo monoclonal (un tipo de proteína) que se une a la beta amiloide. Al unirse a la beta amiloide, el medicamento reduce las placas amiloides en el cerebro”, ralentizando así el deterioro cognitivo en los pacientes con enfermedad de alzhéimer incipiente.
Cabe señalar que lecanemab se administra como perfusión intravenosa durante aproximadamente 1 hora una vez cada 2 semanas. “Para la primera perfusión, debe tenerse al paciente en observación durante aproximadamente 2,5 horas tras completar la perfusión para detectar posibles signos y síntomas de reacciones relacionadas con la perfusión”, se indica en la ficha técnica del medicamento.
Beneficios y riesgos de este medicamento
El neurólogo Pascual Sánchez indica que Leqembi ha demostrado que es capaz de reducir de manera muy efectiva los depósitos de amiloide fibrilar en el cerebro y de ralentizar la progresión del deterioro cognitivo y funcional en las fases iniciales de la enfermedad, en torno al 30%.
En cuanto a los riesgos, destacan las anomalías en neuroimagen relacionadas con amiloide (ARIA), que incluyen edema cerebral y microhemorragias, lo que obliga a una monitorización estrecha y a una adecuada selección de pacientes. Por ello, Leqembi “no debe administrarse a personas con trastornos hemorrágicos que no estén adecuadamente controlados ni a personas que estén recibiendo tratamiento anticoagulante”, resaltan desde la Agencia Europea del Medicamento.
Un medicamento con una relación riesgo-beneficio y coste-efectividad controvertida, pero que abre una vía interesante de tratamiento
La Comisión Europea autorizó la comercialización en todos los estados miembros de lecanemab (Leqembi) para el tratamiento de personas con enfermedad de alzhéimer en fases iniciales, tras la recomendación positiva emitida por la Agencia Europea del Medicamento (EMA) en noviembre de 2024. Esta llegó, no obstante, tas una negativa inicial en julio de 2024 apoyada por los riesgos del medicamento.
En España, la Comisión Interministerial de Precios de Medicamentos y Productos Sanitarios ha rechazado, por el momento, que Leqembi sea financiado públicamente aludiendo criterios de racionalización del gasto público. Actualmente su precio se sitúa en torno a los 24.000€ al año por paciente.
Desde el Ministerio de Sanidad explican a INFOVERITAS que “se trata de un medicamento con “una relación riesgo-beneficio y coste-efectividad controvertida”, cuya aportación a la mejora de la salud de los pacientes y el cambio del curso de la enfermedad es cuestionable. Sin embargo, reconocen que “abre una línea interesante de tratamiento.”
Por ello, el organismo, ha constituido un grupo de trabajo dentro de la Comisión Interministerial de Precios de Medicamentos “para ver las condiciones en las que sería financiable y qué cambios deberían hacerse en el sistema para adaptarnos a esta nueva línea de tratamientos. Se está trabajando, además, con la compañía para lograr un precio que sea acorde al valor que aporta a la salud de los pacientes.”
No es una solución universal ni una cura
El neurólogo Pascual Sánchez reconoce que la magnitud del beneficio de este medicamento puede considerarse moderada desde una perspectiva poblacional. Según los cálculos de la SEN, como recoge este artículo de El País, el lecanemab estaría indicado solo para el 5% de los 800.000 enfermos de alzhéimer que hay en España. No obstante, es importante tener en cuenta que su impacto puede ser significativo a nivel individual, “especialmente para pacientes y familias, lo que se traduce en meses adicionales de autonomía y calidad de vida.”
El experto reconoce que el tratamiento implica un coste elevado y requiere una infraestructura asistencial específica (infusiones periódicas, monitorización mediante neuroimagen y seguimiento especializado). Sin embargo, señala, que “estos aspectos deben valorarse en el contexto de una enfermedad con escasas alternativas terapéuticas modificadoras.”
Además, a su juicio, la incorporación de este tipo de terapias supone una oportunidad para preparar al sistema sanitario ante la llegada de nuevos tratamientos en desarrollo, previsiblemente más eficaces, que requerirán circuitos asistenciales similares. “En este sentido, más que una limitación, plantea la necesidad de desarrollar modelos de implementación progresiva y selectiva que permitan el acceso a quienes más pueden beneficiarse, al tiempo que se generan datos en vida real sobre su efectividad y eficiencia.”
“Consideramos que el debate no debería plantearse en términos de “todo o nada”, sino en torno a un acceso restringido, seguro, equitativo y basado en criterios clínicos objetivos para aquellos pacientes que realmente puedan beneficiarse”, agrega. Todo ello, lleva a la siguiente conclusión, en línea con la Confederación Española de Alzheimer (CEAFA): “Este fármaco no es una solución universal ni una cura, pero sí representa un avance relevante tras años sin innovaciones terapéuticas de este tipo. Confiamos en que exista margen para la negociación y una eventual reconsideración de la decisión.”
Fuentes
Declaraciones de Pascual Sánchez, neurólogo y secretario del Grupo de Estudio de Conducta y Demencias de la Sociedad Española de Neurología (SEN)
Agencia Europea del Medicamento (EMA, por sus siglas en inglés)
Gabinete de prensa del Ministerio de Sanidad
Artículo de El País sobre el fármaco
