Cuando nace un bebé, mientras su mamá cuenta los dedos y observa por primera vez cómo respira, el personal sanitario le administra vitamina K. No es un protocolo rutinario sin causa científica. Si no se administra esta vitamina al nacer, los niños pueden desarrollar un problema de sangrado grave llamado enfermedad hemorrágica del recién nacido (EHRN).
Sin embargo, a pesar de la evidencia, en los últimos años se han difundido mensajes que instan a los padres a rechazar la vitamina K. Estas corrientes de desinformación vinculan erróneamente la administración de la vitamina con un mayor riesgo de sufrir cáncer infantil, un temor basado en estudios obsoletos con fallos metodológicos graves ya refutados por la comunidad médica internacional.
En este artículo, te contamos por qué es importante la administración de esta vitamina en los recién nacidos.
Para empezar, ¿qué es la vitamina K?
Según el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés), esta vitamina es una sustancia que el cuerpo necesita “para formar coágulos y para detener los sangrados.” Los bebés recién nacidos tienen niveles bajos de vitamina K porque esta vitamina no pasa bien a través de la placenta. De ahí, la importancia de administrarla nada más nacer.
A diferencia de los adultos que obtienen esta vitamina de los alimentos que consumen, los bebés lo hacen a través de la leche materna. No obstante, se encuentra en cantidades insuficientes. Desde E-Lactancia explican que “la vitamina K se encuentra naturalmente en la leche materna y calostro en concentración de 1 a 20 microgramos/L y aumenta con la administración materna de vitamina K a niveles entre 50 y 150 microgramos/L. No obstante, esto es aún insuficiente para prevenir la enfermedad hemorrágica del recién nacido, que precisa la administración de vitamina K, independientemente de la dosis de Vitamina K que tome la madre.”
Por este motivo, en la mayoría de países, incluido en España, señalan desde el Hospital Rey Juan Carlos (Móstoles), se recomienda la administración de una inyección intramuscular de vitamina K en las primeras horas de vida del recién nacido.
¿Por qué es importante administrar vitamina K a los recién nacidos?
La falta de vitamina K puede causar sangrado grave en los bebés recién nacidos. Los sangrados pueden ocurrir en cualquier parte del cuerpo: interna (hemorragia) o externa. Según documenta el CDC, “uno de cada cinco bebés con sangrados por deficiencia de vitamina K muere. Entre los bebés que tienen sangrado por deficiencia de vitamina K tardío, a cerca de la mitad les ocurre en el cerebro, lo cual puede provocar daño cerebral permanente. Otros sangran en el estómago o los intestinos, o en otras partes del cuerpo. Muchos de los bebés necesitan transfusiones de sangre, y algunos necesitan operaciones.”
Los datos que manejan la institución respaldan su uso: un recién nacido que no recibe vitamina K al nacer tiene un riesgo 81 veces mayor de sufrir hemorragias tardías frente a aquellos que sí son protegidos al nacer.
El origen del bulo: la falsa vínculo entre vitamina K y cáncer infantil
Para entender por qué persiste el temor a la vitamina K, es necesario rastrear el origen de la desinformación. En 1992, el Dr. Jean Golding publicó un estudio que sugería una correlación estadística entre la inyección de esta vitamina y un incremento en el riesgo de leucemia infantil. Esta publicación sembró una duda que, décadas después, sigue circulando en redes sociales a pesar de haber sido desmentida.
Tras años de investigación y el seguimiento de millones de niños, la conclusión de la comunidad científica internacional es unánime: el estudio original de Golding presentaba fallos metodológicos graves. Investigaciones posteriores, mucho más amplias y rigurosas, han demostrado que no existe diferencia alguna en las tasas de cáncer entre los bebés que reciben la inyección y los que no.
La evidencia es sólida: ya en 1993, un estudio publicado en el New England Journal of Medicine que lleva por títulohe Risk of Childhood Cancer after Neonatal Exposure to Vitamin K (El riesgo de cáncer infantil tras la exposición neonatal a la vitamina K) analizó a más de 50.000 niños sin hallar conexión alguna. Posteriormente, el exhaustivo informe del United Kingdom Childhood Cancer Study (2003) ratificó estos resultados, confirmando que no existe evidencia científica que respalde dicho vínculo.
Fuentes
Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés)
Estudio del doctor Jean Golding (1992) Cáncer infantil, vitamina K intramuscular y petidina administradas durante el parto
Informe delUnited Kingdom Childhood Cancer Study (2003)
Recomendación del Hospital Rey Juan Carlos de Móstoles sobre la administración de Vitamina K a los recién nacidos
